
La Escritura como la fuente del dogma: las raíces patrísticas de la Reforma
El juez supremo por el cual todas las controversias religiosas han de ser determinadas, y todos los decretos de concilios, opiniones de autores antiguos, doctrinas de hombres y espíritus privados, deben ser examinados; y en cuya sentencia debemos descansar; no puede ser otro sino el Espíritu Santo hablando en la Escritura.

