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Catolicismo Reformado

Juan Calvino es, sin duda, el teólogo reformado más traducido al español, inglés y a los principales idiomas europeos. Las razones de esta desproporcionada difusión (y sus problemáticas consecuencias) no son el propósito de este artículo, pero es innegable que su figura y su obra han recibido un tratamiento amplio y accesible. Es bastante seguro que la mayoría de quienes están interesados en la teología reformada poseen un ejemplar de la Institución de la Religión Cristiana y han consultado en alguna ocasión su contenido, entendiendo que esta es la obra magna del reformador.

Si bien Calvino no es la única referencia dentro del pensamiento protestante, ni mucho menos la figura más influyente en la tradición reformada1Richard A. Muller, Post-Reformation Reformed Dogmatics: The Rise and Development of Reformed Orthodoxy, ca. 1520-1725, vol. 1, Prolegomena to Theology (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2003), 45., su Institución sigue siendo un excelente punto de partida para quienes desean acercarse a la teología reformada y comprender su estructura. Para el lector hispanohablante, su estudio ofrece una puerta de entrada privilegiada al pensamiento protestante en su vertiente reformada.

Además, a diferencia de otros teólogos reformados, de Calvino no solo disponemos de su Institución en español, sino también de un significativo número de comentarios bíblicos, cartas, sermones y tratados, así como biografías y estudios sobre su vida y obra. Esto permite que el lector de habla hispana pueda acercarse a su pensamiento con un contexto más amplio y con un acceso a sus escritos que no se da con la misma extensión en el caso de otros reformadores2Los esfuerzos por traducir al español las obras de otros reformadores, como Pedro Mártir Vermigli o Felipe Melanchthon, así como trabajos rigurosos de investigación sobre fuentes primarias, son relativamente recientes. Comprender a un autor no implica solo disponer de una de sus obras, sino contar con su corpus completo o, al menos, con una selección representativa que permita analizar sus distinciones, matices y evolución teológica. En este sentido, la amplia disponibilidad de los escritos de Calvino en español lo convierte en una de las mejores opciones o puntos de partida para adentrarse en la tradición reformada.. En este sentido, la recepción de Calvino en el mundo hispanohablante es ventajosa dentro de la tradición reformada, lo que justifica una lectura atenta y contextualizada de su obra.

Por supuesto, como advierte Ernst Cassirer, nuestra riqueza de hechos no es necesariamente una riqueza de pensamiento3Ernst Cassirer, Antropología filosófica (México: Fondo de Cultura Económica, 1999), 24.. Esta abundancia de materiales sobre Calvino no ha impedido que sea objeto de interpretaciones reduccionistas o de ser situado en un marco histórico, teológico o intelectual que no le corresponde4Richard A. Muller aborda esta problemática en The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition (Oxford: Oxford University Press, 2000), donde analiza distintos enfoques a los que Calvino ha sido ‘acomodado’ y que han distorsionado su figura y pensamiento. Véase a partir de la p. 3.. De ahí que, abordar la Institución requiere no solo disponer de una traducción fiable, sino también de un esfuerzo por comprender dicha obra y a su autor en su propio contexto. Aquí propongo algunos consejos o recomendaciones5Estas recomendaciones están basadas en mi lectura personal de la Institución y otras obras de Calvino, así como en estudios sobre su pensamiento teológico. En particular, las investigaciones de Richard Muller en The Unaccommodated Calvin (Oxford, 2000), Dogmática Reformada Posterior a la Reforma, vol. 1 (Monte Alto, 2024) y Calvino y la Tradición Reformada (Teología para Vivir, 2024). para leer la Institución con mayor claridad y provecho.

Empieza con la carta al Rey de Francia

Para la primera edición de la Institución, Calvino escribió a modo de prefacio una carta al rey de Francia, Francisco I. Sin embargo, en todas las ediciones posteriores, incluso después de la muerte del rey, Calvino siguió incluyendo este mismo prefacio. Esto se debe a que él consideraba que este discurso preliminar proporcionaba una introducción apropiada a toda su obra. Así que, sin importar la fecha o el siglo en que se lea la Institución, la carta de Calvino al rey de Francia es la introducción fundamental para comprender dicha obra, su contexto histórico, su propósito y la forma en que debe ser leída.

En el primer párrafo de la carta a Francisco I, Calvino describe la intención de su obra. La Institución se había pensado originalmente como un manual para instruir a aquellos que desean aplicarse en el estudio de la teología y también como una introducción a la Biblia para que aquellos que se inician en la religión cristiana, pudiesen llegar también a la verdadera piedad. En la carta, Calvino afirma que nunca pasó por su mente que el libro que estaba escribiendo, en algún momento llegase a ser dedicado a este poderoso e ilustre monarca. Sin embargo, se sintió en la obligación de ampliar la Institución para que sirviese como una confesión de fe y defensa ante el rey a favor de los protestantes. «Yo sé muy bien» -afirma Calvino- «cuán horribles rumores y chismes han llegado a sus oídos con el fin de hacer nuestra causa lo más odiosa posible». Haciendo con esto referencia al Asunto de los Carteles6Varios reformadores, entre los que se encontraban Antoine Marcourt y Guillermo Farel, redactaron unos carteles cuyo título rezaba: Artículos Veraces sobre los Horribles, Grandes e Insoportables Abusos de la Misa Papista, Inventados Directamente Contra la Santa Cena de Nuestro Señor, Único Mediador y Único Salvador, Jesucristo. Estos carteles fueron impresos y distribuidos durante la noche del 17 de octubre de 1534, de manera que la mañana del 18 de octubre, las calles, los mercados, los lugares públicos de toda París y diferentes ciudades de Francia amanecieron cubiertos con estos carteles. Uno de estos carteles también apareció en la puerta del dormitorio del rey, despertando así la ira e indignación de Francisco quien, como respuesta a estas provocaciones y afrentas, decidió retirar su protección a los reformadores y dar inicio a una terrible persecución contra los protestantes. , situación que trajo como resultado una violenta persecución fundamentada sobre falsas acusaciones. 

Lo que originalmente se redactó como un manual de instrucción catequética, ahora tendría también un sentido apologético; porque Calvino asumió la responsabilidad de defender a las comunidades evangélicas francesas perseguidas por Francisco I. Calvino intenta convencerlo de que los reformadores no enseñan novedades ni rechazan a los padres de la Iglesia, que no son sediciosos ni subversivos, sino cristianos sinceros que buscan una reforma dentro de la fe cristiana a través de la corrección doctrinal y las prácticas corruptas de la Iglesia de Roma. Esa es la razón principal por la que la Institución de la Religión Cristiana tiene como punto de partida esta carta dirigida al Rey de Francia y que funciona, de hecho, como el prólogo oficial de la obra.

Hay un detalle muy importante aquí que no debemos ignorar. La Institución empezó con seis capítulos muy breves y terminó con ochenta capítulos, algunos de ellos son bastante extensos. Por ejemplo, para la segunda edición de la Institución (1539), Calvino hizo al menos dos cambios muy importantes que no tienen que ver sólo con la extensión. El primero de ellos tenía que ver con la estructura de la obra. La organización del contenido se hizo de una manera muy temática, se organizó a modo de locci communes (lugares comunes), es decir, tópicos generales de teología que se pueden discutir o exponer sistemáticamente y sirven como una introducción a las Escrituras. El otro cambio importante fue la eliminación de la frase ‘summa pietatis’, que significa ‘la suma de la piedad’. Calvino había llamado así a la Institución en 1536 porque su propósito principal en ese entonces era presentar un resumen de los principios fundamentales de la fe. Pero la eliminación de la frase es algo muy significativo porque muestra que Calvino ya no quería que su obra fuese percibida como una guía catequética o una herramienta básica, sino como una obra teológica más compleja, sistemática, profunda y estructurada para estudios teológicos más avanzados. El propósito de las Instituciones trasciende de Catequesis a Lugares Comunes o Disputaciones.

La carta al rey de Francia refleja la intención de Calvino y te va a proporcionar el contexto histórico y teológico que motivó la composición de la Institución.

Familiarízate con Pablo, especialmente con la Carta a los Romanos

Richard Muller señala7Richard A. Muller, The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition. (Nueva York: Oxford University Press, 2000), que hay al menos tres temas que influyen en Calvino para organizar la Institución: el Credo Apostólico, los Loci Communes de Melanchthon y el libro de Romanos. Pero de estos tres, el libro de Romanos parece ser el que provee el marco para su estructura final. Siendo que la Institución y los comentarios de Calvino se complementan mutuamente (como señalaremos más adelante), no es casualidad que la reorganización que Calvino le dio a la Institución en la edición de 1539 coincida con la redacción de su Comentario a los Romanos en 1540. Por ejemplo, en la Epístola a los Romanos, el apóstol Pablo comienza hablando sobre la revelación de Dios y el pecado universal, luego avanza hacia la justificación por la fe en Jesucristo y expone los beneficios que se derivan de nuestra unión con Él. En los capítulos 9-11, trata la predestinación y la elección, para finalmente concluir su carta abordando temas de ética cristiana y los deberes de los cristianos.  De manera similar, Calvino hace un desarrollo teológico en la Institución:

En el Libro I, expone el conocimiento de Dios como Creador y supremo gobernador del mundo.

En el Libro II, trata la maldición del género humano y explica cómo Cristo, al asumir la verdadera naturaleza humana y ejercer su oficio de Mediador, nos ha merecido la justificación.

En el Libro III, desarrolla los frutos de la participación en la gracia de Cristo, es decir, la aplicación de la redención.

Finalmente, en el Libro IV, habla sobre la Iglesia, la disciplina y la potestad civil.

La relación entre la Epístola a los Romanos y la edición de 1539 de la Institución no se limita a una mera proximidad temporal, sino que también abarca el método y el enfoque teológico de Calvino. Por ello, si deseas comprender la estructura doctrinal y el desarrollo teológico de la Institución, leer la Epístola a los Romanos un par de veces te será de gran ayuda.

Acude a los comentarios

Calvino nunca quiso que la Institución se leyera de manera aislada, sino que fuese una guía en la lectura de las Escrituras y que sirviese como complemento de sus comentarios bíblicos. Puede decirse, entonces, que existe una relación simbiótica8Elsie Anne McKee y Brian G. Armstrong, eds., Probing the Reformed Tradition: Historical Essays in Honor of Edward A. Dowey, Jr. (Louisville: Westminster/John Knox, 1989), 157-162, citado en Richard A. Muller, The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition (Oxford: Oxford University Press, 2000), 106. entre la Institución y los comentarios bíblicos, es decir, ambos se complementan mutuamente. Piensa en esto, mientras que otros teólogos contemporáneos, como Bucero y Bullinger solían incluir en sus comentarios no solo el análisis del texto bíblico, sino también extensas discusiones teológicas, debates y notas explicativas, Calvino adoptó un enfoque distinto. Sus comentarios son concisos, centrados exclusivamente en la explicación del texto bíblico, sin desviarse en largas disputas doctrinales9Calvino mismo explica esto en el prefacio a su Comentario a Romanos (1539), donde distingue su enfoque de otros teólogos como Bucero y Bullinger, justificando su decisión de hacer comentarios concisos y enfocados exclusivamente en la exégesis del texto bíblico..

Aquí es donde se revela su método teológico: en los comentarios encontramos brevedad y claridad, un esfuerzo por exponer el significado de la Escritura sin añadir demasiada argumentación teológica. En cambio, en la Institución, Calvino desarrolla los grandes temas doctrinales, discute en profundidad las cuestiones teológicas en disputa y presenta su pensamiento de manera sistemática. Por lo tanto, ambos textos se complementan: los comentarios exponen la Escritura y la Institución proporciona el marco doctrinal para interpretarla. No deberían leerse de manera separada ni pueden comprenderse plenamente el uno sin el otro.

Un ejemplo muy claro de esta relación simbiótica entre la Institución y los comentarios de Calvino es la forma en que evoluciona su doctrina sobre los ancianos de la Iglesia. En su ensayo, Mckee muestra que la forma en que se desarrolla el concepto de ancianos en la disciplina eclesiástica dentro de la Institución está ligado al trabajo exegético de Calvino en sus comentarios. Por ejemplo, en la edición de 1536, Calvino menciona la disciplina eclesiástica. La expresión ‘los que presiden’ en Romanos 12:8 es entendida por el Reformador en un contexto civil, pero no eclesiástico. Sin embargo, en 1539 (bajo la influencia de su comentario a Romanos), Calvino amplía Romanos 12:8 con 1 Corintios 12:28 y sugiere que ‘los que presiden’ se refiere también a un consejo de ancianos que ejercen oficios eclesiásticos. Ya para la edición de 1543, Calvino añade 1 Timoteo 5:17 en esta sección para distinguir entre ‘pastores que predican y ancianos que gobiernan’, algo que podemos notar en su Comentario de Primera a los Corintios. Ya en la última edición de 1559, Calvino define la Iglesia de Mateo 18:17 como un consejo de ancianos. 

Esto es un ejemplo de cómo los comentarios no son explicaciones exegéticas separadas de la teología sistemática, sino que son parte de una diálogo constante con la Institución.

Esto es algo que debe tomarse en serio. Porque no siempre lo que se afirma en la Institución es la conclusión definitiva sobre el pensamiento de Calvino, ya que él no pretendía agotar todos los matices de su teología en un solo texto. Si Calvino cita un pasaje bíblico en la Institución, debe considerarse como una nota al pie, y lo más útil es acudir a su comentario correspondiente, pues probablemente es lo que él mismo esperaba que hiciera el lector10Calvino explica este principio en su Prefacio al Lector, allí afirma que la Institución fue escrita como un instrumento necesario para comprender la Escritura, de modo que sus comentarios puedan ser más breves y directos. Es decir, cuando Calvino cita un pasaje en la Institución, es útil acudir a su comentario correspondiente para obtener de ellos una comprensión más profunda.. Sus comentarios ofrecen una ampliación y una profundización que ayudan a comprender mejor la cuestión teológica que está en juego. En este sentido, acudir a los comentarios puede librarnos de una lectura superficial de la Institución y permitirnos una interpretación más fiel de su pensamiento.

Para comprender las Instituciones, también es necesario ir más allá de ellas. No corras el riesgo de distorsionarlas o malinterpretarlas asumiendo con ingenuidad que contienen todo su pensamiento. En su lugar, léelas como Calvino quería que fuesen leídas: acompaña tu lectura con los comentarios, lee sus sermones, examina sus tratados y consulta su correspondencia.

Un consejo final

No uses las Instituciones como el veredicto en un debate, tema o tópico de la teología reformada. La tradición reformada no se limita a Calvino, y ni su figura ni su obra tienen primacía sobre otros teólogos de esta tradición11Richard A. Muller, Calvin and the Reformed Tradition: On the Work of Christ and the Order of Salvation (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2012), 51..

Para la primera edición de las Instituciones, por ejemplo, ya se habían publicado obras fundamentales como los Loci Communes de Melanchthon, La esclavitud de la voluntad de Lutero, la Confesión de Augsburgo y tratados clave como Una breve exposición del único y eterno pacto de Dios, de Bullinger, además de otros escritos y trabajos pastorales que sentaron las bases del pensamiento protestante.

Calvino no es el único rostro de la teología reformada ni su único punto de referencia. Forma parte de un gran número de teólogos que le antecedieron y sucedieron, cuyos aportes fueron igual o más significativos. Sus obras pueden ayudarte a comprender la teología reformada, pero no puedes comprender toda la teología reformada solo a través de Calvino.

La Institución no es un manual definitivo, sino una introducción a la Escritura y una parte del desarrollo teológico del pensamiento reformado.

Teniendo esto en cuenta, y después de esta extensa introducción, junto con Juan Calvino, espero…

«Que Dios te acompañe, querido lector, y si encuentras provecho en estos trabajos, te agradecería que me recuerdes en tus oraciones ante nuestro Padre Dios».12Juan Calvino al lector

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    Richard A. Muller, Post-Reformation Reformed Dogmatics: The Rise and Development of Reformed Orthodoxy, ca. 1520-1725, vol. 1, Prolegomena to Theology (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2003), 45.
  • 2
    Los esfuerzos por traducir al español las obras de otros reformadores, como Pedro Mártir Vermigli o Felipe Melanchthon, así como trabajos rigurosos de investigación sobre fuentes primarias, son relativamente recientes. Comprender a un autor no implica solo disponer de una de sus obras, sino contar con su corpus completo o, al menos, con una selección representativa que permita analizar sus distinciones, matices y evolución teológica. En este sentido, la amplia disponibilidad de los escritos de Calvino en español lo convierte en una de las mejores opciones o puntos de partida para adentrarse en la tradición reformada.
  • 3
    Ernst Cassirer, Antropología filosófica (México: Fondo de Cultura Económica, 1999), 24.
  • 4
    Richard A. Muller aborda esta problemática en The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition (Oxford: Oxford University Press, 2000), donde analiza distintos enfoques a los que Calvino ha sido ‘acomodado’ y que han distorsionado su figura y pensamiento. Véase a partir de la p. 3.
  • 5
    Estas recomendaciones están basadas en mi lectura personal de la Institución y otras obras de Calvino, así como en estudios sobre su pensamiento teológico. En particular, las investigaciones de Richard Muller en The Unaccommodated Calvin (Oxford, 2000), Dogmática Reformada Posterior a la Reforma, vol. 1 (Monte Alto, 2024) y Calvino y la Tradición Reformada (Teología para Vivir, 2024).
  • 6
    Varios reformadores, entre los que se encontraban Antoine Marcourt y Guillermo Farel, redactaron unos carteles cuyo título rezaba: Artículos Veraces sobre los Horribles, Grandes e Insoportables Abusos de la Misa Papista, Inventados Directamente Contra la Santa Cena de Nuestro Señor, Único Mediador y Único Salvador, Jesucristo. Estos carteles fueron impresos y distribuidos durante la noche del 17 de octubre de 1534, de manera que la mañana del 18 de octubre, las calles, los mercados, los lugares públicos de toda París y diferentes ciudades de Francia amanecieron cubiertos con estos carteles. Uno de estos carteles también apareció en la puerta del dormitorio del rey, despertando así la ira e indignación de Francisco quien, como respuesta a estas provocaciones y afrentas, decidió retirar su protección a los reformadores y dar inicio a una terrible persecución contra los protestantes.
  • 7
    Richard A. Muller, The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition. (Nueva York: Oxford University Press, 2000),
  • 8
    Elsie Anne McKee y Brian G. Armstrong, eds., Probing the Reformed Tradition: Historical Essays in Honor of Edward A. Dowey, Jr. (Louisville: Westminster/John Knox, 1989), 157-162, citado en Richard A. Muller, The Unaccommodated Calvin: Studies in the Foundation of a Theological Tradition (Oxford: Oxford University Press, 2000), 106.
  • 9
    Calvino mismo explica esto en el prefacio a su Comentario a Romanos (1539), donde distingue su enfoque de otros teólogos como Bucero y Bullinger, justificando su decisión de hacer comentarios concisos y enfocados exclusivamente en la exégesis del texto bíblico.
  • 10
    Calvino explica este principio en su Prefacio al Lector, allí afirma que la Institución fue escrita como un instrumento necesario para comprender la Escritura, de modo que sus comentarios puedan ser más breves y directos. Es decir, cuando Calvino cita un pasaje en la Institución, es útil acudir a su comentario correspondiente para obtener de ellos una comprensión más profunda.
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    Richard A. Muller, Calvin and the Reformed Tradition: On the Work of Christ and the Order of Salvation (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2012), 51.
  • 12
    Juan Calvino al lector

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