Henrique Bullinger y la catolicidad de la fe reformada
Esta introducción abre nuestra edición de la Segunda Confesión Helvética, traducida del latín. Ya está a la venta en Amazon, en tapa dura.
A Henrique Bullinger se lo ha llamado «el reformador olvidado» del siglo XVI, aunque dirigió la iglesia de Zúrich durante casi medio siglo. Para sus contemporáneos, dice Locher, «estaba al mismo nivel que el ginebrino», y, según McKim y West, en la negociación de un texto confesional común prevalecieron sus posiciones y no las de Calvino. En 1904, Gustav von Schultheß-Rechberg lo resumía así: «Calvino fue el maestro; Bullinger, el padre de las iglesias reformadas»1Gordon 2004, 17; Locher 1981, 293; McKim y West 2022, cap. 1. El dicho, en Koch 1968, 431 y 453..
El Antistes de Zúrich
Hijo de un clérigo de Bremgarten, Bullinger (1504-1575) estudió en la escuela latina de Emmerich, marcada por la devotio moderna. Pasó luego a la Universidad de Colonia, donde se graduó en artes en 1522 y leyó por su cuenta a los escolásticos y a los Padres de la Iglesia. Abrazó la Reforma no por la predicación de Zúrich, sino leyendo a Lutero y a los Padres, cuya lectura marcó toda su obra. En 1531, tras la muerte de Zuinglio en Kappel, asumió el oficio de Antistes —pastor principal— del Grossmünster, que ejerció durante cuarenta y cuatro años, hasta su propia muerte2Gordon 2004, 18 y 25; Stephens 2019, 15, 19 y 22; Campi 2016, 93; Locher 1981, 292; Schaff 1877, 390..
Desde Zúrich mantuvo una correspondencia que abarcaba toda Europa: se conservan unas 12.000 cartas de su archivo, unas 2.000 de su puño, cruzadas con Lutero, Melanchthon, Calvino, Bucero, Cranmer y Eduardo VI, entre muchos otros. Hospedó a protestantes ingleses que huían de la persecución de María Tudor, y muchos de ellos, ya obispos bajo Isabel I, siguieron pidiéndole consejo. Schaff habla de una «comunión fraterna» entre la Iglesia anglicana y las reformadas suizas, cuando «el episcopado no se consideraba aún la única forma válida del ministerio cristiano». Las Décadas de Bullinger fueron en Inglaterra, después de la Institutio de Calvino, la mayor autoridad teológica. Estaba casado desde 1529 con Ana Adlischwyler, antigua monja; el matrimonio duró más de treinta y cinco años y de él nacieron once hijos, ocho de los cuales llegaron a la edad adulta3Cartas: Timmerman 2015, 16, n. 27; Gordon 2004, 21; McKim y West 2022, prólogo de Campi. Inglaterra: Schaff 1877, 391-392 y 394, n. 2. Matrimonio: Timmerman 2015, 13; Campi 2016, 94..
Del borrador al testamento
La Segunda Confesión Helvética no nació de un encargo oficial, sino de un texto que Bullinger redactó hacia 1561-1562 como confesión de su fe41561 según la investigación del siglo XX (Koch 1968, 13; Dowey 2004, 60; Campi 2007); 1562 según el elenco de sus obras que hizo el propio Bullinger (Campi 2009, 112, n. 61), y así en Schaff 1877, 392.. Según la lectura más extendida, lo escribió para sí mismo; Edward Dowey afirma, en cambio, que pensaba ya en toda la Iglesia. Según Locher, el único que conoció y avaló aquel borrador fue Pedro Mártir Vermigli, que murió en noviembre de 1562; Schaff dice que Vermigli dio su consentimiento poco antes de morir. El nombre de «Segunda» la distingue de la Primera Confesión Helvética de 1536, de veintisiete artículos, en cuya redacción había participado el propio Bullinger y que fue el primer símbolo común de las iglesias reformadas suizas5Dowey 2004, 60; Locher 1981, 292; Schaff 1877, 392. Primera Confesión Helvética: Campi 2016, 107; Schaff 1877, 389; George 1996, 219-220, que da veintiocho artículos..
Durante la peste que asoló Zúrich en 1564, Bullinger amplió aquel borrador y lo unió a su testamento, que debía entregarse al Consejo de la ciudad tras su muerte. La epidemia se llevó a su esposa Ana, el 25 de septiembre, y poco después a su hija Margarita, el 30 de octubre. «El Señor, en esta vejez mía —voy por el año 61—, me ha arrebatado el báculo de mi vejez: mi queridísima esposa […]», escribió por aquellos días a un viejo amigo6Locher 1981, 292; Schaff 1877, 392; Moser 2004, 213, por el Diario de Bullinger. La carta es a Ambrosio Blarer, del 10 de noviembre de 1564.. Él mismo había enfermado de gravedad y, creyendo próxima su muerte, había convocado a todos los ministros de la ciudad y se había despedido de ellos: los exhortó a la constancia, la fidelidad y la unidad, y les encomendó la Iglesia. Se recuperó, sin embargo, y vivió todavía once años más. La versión definitiva del prefacio, fechada en 1566, es de su yerno Josías Simler, y declara que la confesión se publicó «principalmente» para «buscar, granjearnos y conservar, una vez lograda, la paz y la concordia de las iglesias»7Moser 2004, 213, n. 68; George 1996, 220; Campi 2016, 94. El prefacio: Koch 1968, 417; Locher 1981, 295; la cita, Prefacio [3]..
Una confesión bajo amenaza
En Alemania, la Paz de Augsburgo de 1555 había apaciguado el Imperio, pero había dejado a los reformados fuera de toda protección legal, pues solo amparaba a los católicos romanos y a quienes se ligaban a la Confesión de Augsburgo. El elector Federico III del Palatinado quedó en una posición peligrosa cuando abrazó la fe reformada y publicó el Catecismo de Heidelberg en 1563. Los príncipes luteranos lo amenazaban con excluirlo de la paz imperial por su «herejía». En 1566 fue convocado como acusado ante la Dieta de Augsburgo para responder por su Reforma, bajo amenaza de deposición y proscripción imperial8George 1996, 220; Locher 1981, 289-291; Campi 2007; Schaff 1877, 392-393; Koch 1968, 417..
Locher dice que Federico III «siempre rehusó que lo llamaran “calvinista”» y que repetía que «ni siquiera había leído a Calvino»; sus contemporáneos, añade, «no lo acusaban de calvinismo, sino de estar corrompido por “el sutil veneno zuingliano”». En busca de una declaración clara de su fe, el elector acudió a Bullinger. Quería un texto respaldado solo por autoridades eclesiásticas, y no civiles, algo inusual en el siglo XVI. Bullinger le envió el manuscrito que ya tenía, con una carta modesta, y en Heidelberg se recibió con entusiasmo9Locher 1981, 290 (la cita) y 291-292; Schaff 1877, 393; George 1996, 220..
La confesión apareció en Zúrich el 12 de marzo de 1566, a expensas públicas, en latín y en alemán a la vez; la versión alemana la preparó el propio Bullinger. Salió de la imprenta de Cristóbal Froschauer, y Beza, con Nicolás Colladon, la vertió de inmediato al francés10Schaff 1877, 393; Locher 1981, 293; Koch 1968, 439; Campi 2007; Genton 2021, 103, n. 38.. Probablemente tras una visita de Beza a Zúrich, en febrero de 1566, Bullinger retocó el artículo de la predestinación: suprimió «ab aeterno» (‘desde la eternidad’) e insertó «extra Christum» (‘fuera de Cristo’). Con ello buscaba el acuerdo de las iglesias reformadas en esa cuestión, que estaba en disputa. Diecisiete años antes, en 1549, Zúrich y Ginebra habían fijado una doctrina común de la Cena en el Consensus Tigurinus, el Consenso de Zúrich, cuyo alcance unificador discuten hoy los historiadores11Koch 1968, 93; George 1996, 221; Schaff 1877, 393. El Consenso: McKim y West 2022, cap. 9; Koch 1968, 432; Gordon 2004, 20 y 25..
Los treinta capítulos
La Segunda Confesión Helvética consta de treinta capítulos, que Dowey ordena en tres bloques. Los capítulos I-XI exponen la fe católica antigua (Escritura, Trinidad, providencia, cristología) y culminan en los cuatro primeros concilios ecuménicos y el Símbolo Atanasiano. Los capítulos XII-XVII recogen los temas de la salvación recuperados por la Reforma: ley y evangelio, justificación, buenas obras. Los capítulos XVIII-XXX tratan de la Iglesia, su ministerio, sus sacramentos y sus instituciones12Dowey 2004, 61. Dowey hace empezar el tercer bloque en el cap. XVIII, aunque el XVII trata ya de la Iglesia..
En la portada de 1566, los ministros que publican la confesión declaran que «permanecen en la unidad de la verdadera y antigua Iglesia de Cristo» y que no siembran dogma nuevo alguno. El texto acepta expresamente los cuatro concilios y el Símbolo Atanasiano, y concluye: «Conservamos inviolada e íntegra la fe cristiana, ortodoxa y católica»13Portada de 1566, que no se reproduce en la edición de Catolicismo Reformado (Koch 1968, 439; RefBS, 453); Confesión, cap. XI [14].. La edición de 1566 antepone al primer capítulo dos textos de la antigüedad cristiana: el Edicto de Tesalónica (380) y el símbolo trinitario atribuido al papa Dámaso. Locher llamó a ese gesto «decisión teológica firme y jugada maestra de diplomacia». La confesión honra a los Padres y a los concilios como testigos, pero no admite «otro juez que a Dios mismo, que pronuncia por las Sagradas Escrituras […]»14Locher 1981, 295; Schaff 1877, 395; Stephens 2019, 117, n. 99. La última cita, Confesión, cap. II [3]..
El capítulo X, sobre la elección, va antes del dedicado a Cristo y sitúa la predestinación «en Cristo». En su último párrafo dice: «Sea, pues, Cristo el espejo en que contemplamos nuestra predestinación». Termina recordando que «se nos manda obrar nuestra salvación con temor y temblor», y Stephens dice que no cabe imaginar a Calvino cerrando así un capítulo sobre la predestinación15Stephens 2019, 186-187; Schaff 1877, 401-402; Confesión, cap. X [2] y [7]..
En la Cena, la confesión rechaza por igual la presencia corporal y el mero recuerdo, y lo explica con la analogía del sol: «El sol, ausente de nosotros en el cielo, no obstante nos está presente con eficacia; ¡cuánto más el sol de justicia, Cristo, ausente de nosotros en cuerpo en los cielos, nos está presente —no corporalmente por cierto, sino espiritualmente— por su vivificante operación […]!». Enseña además «una manducación espiritual del cuerpo de Cristo» que se recibe por la fe16Confesión, cap. XXI [5], [7] y [10]; Stephens 2019, 156..
Aunque a Bullinger se lo tiene por padre de la teología del pacto (foedus), la confesión apenas nombra el pacto y no le dedica capítulo propio; el reformador lo desarrolla en otros escritos, sobre todo en De testamento seu foedere Dei unico et aeterno (1534)17Koch 1968, 435-436; Dowey 2004, 38 y 49; Stephens 2019, 218.. En el año litúrgico, la confesión mantiene las fiestas cristológicas «conforme a la libertad cristiana», sin imponerlas como precepto. Una glosa al margen de su primer capítulo dice: praedicatio verbi Dei est verbum Dei, «la predicación de la Palabra de Dios es la Palabra de Dios»18Confesión, cap. XXIV [2]. La glosa es el sumario que precede a cap. I [2] (Locher 1981, 296; Gordon 2004, 126)..
En el siglo XIX, Schaff describía la confesión como «escritural y católica […], intransigente con los errores de Roma, moderada en su disenso de los dogmas luteranos». Según él, parte de la convicción de estar «en armonía con la verdadera fe católica de todas las edades». Gordon la cuenta entre «los principales logros del pensamiento reformado»19Schaff 1877, 394-395; Gordon 2004, 21..
Difusión y vigencia
Con la sola excepción del Catecismo de Heidelberg, la confesión fue el más ampliamente adoptado de los símbolos reformados continentales. A menudo se la nombra junto a él, y Paul Jacobs afirmó que «estas dos confesiones sencillamente solo pueden entenderse en conjunto». Se tradujo al menos a nueve lenguas, entre ellas el árabe y el turco. Escocia la suscribió en 1566, y Hungría, en el sínodo de Debrecen, en 1567. Siguieron Neuchâtel en 1568, Polonia en 1570, en el sínodo de Sandomierz y en versión polaca, y Francia en 1571, en La Rochelle20Schaff 1877, 394; Koch 1968, 432-433 (Jacobs); George 1996, 220; Rohls 1998, 19; Ptaszyński 2015, 51 (Polonia; Schaff y George dan 1571 y 1578).. La Fórmula del Consenso Helvético, de 1675, fue aceptada en casi todas las iglesias suizas como «apéndice y explicación» de la Segunda Confesión Helvética. En el siglo XX, el cuarto centenario se celebró en 1966 y 1967, y en 1967 la confesión entró en el Book of Confessions (Libro de Confesiones) de la Iglesia Presbiteriana Unida en los Estados Unidos21Rohls 1998, 28. El cuarto centenario: Locher 1981, 288. El Book of Confessions: Campi 2016, 114.. En una conferencia que dio en 1966 con ese motivo, Locher dijo: «Confesar no significa repetir […] lo que dijeron los piadosos padres del siglo XVI, sino decir lo que ellos dirían hoy». La portada de 1566 llevaba por lema Romanos 10:10: «Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se hace confesión para salvación»22Locher 1981, 301. El lema, en la portada de 1566 (Koch 1968, 439; RefBS, 453)..
Bibliografía
Ediciones de la confesión
Freudenberg, M., Mühling, A. y Opitz, P. (Eds.). (2023). Reformierte Bekenntnisschriften: Bd. 5. Ausgewählte Texte in deutscher Übersetzung. Teilband 2: 1563–2019. Vandenhoeck & Ruprecht. [El texto del Zweites Helvetisches Bekenntnis ocupa las pp. 453–523; citado en las notas como «RefBS»].
Estudios
Balserak, J. (Ed.). (2021). A companion to the Reformation in Geneva. Brill. [Se cita el capítulo de H. Genton (Genton 2021)].
Burnett, A. N. y Campi, E. (Eds.). (2016). A companion to the Swiss Reformation. Brill. [Se cita el capítulo de E. Campi (Campi 2016)].
Campi, E. (2007). Confessions helvétiques (W. Weideli, Trad.). En Dictionnaire historique de la Suisse. https://hls-dhs-dss.ch/fr/articles/017181/ (Trabajo original publicado en 2001)
George, T. (1996). Helvetic confessions. En H. J. Hillerbrand (Ed.), The Oxford encyclopedia of the Reformation (Vol. 2, pp. 219–222). Oxford University Press.
Gordon, B. y Campi, E. (Eds.). (2004). Architect of Reformation: An introduction to Heinrich Bullinger, 1504–1575. Baker Academic. [Se citan la introducción y el cap. 4 de B. Gordon (Gordon 2004), y los capítulos de E. A. Dowey (Dowey 2004) y C. Moser (Moser 2004)].
Kirby, T., Campi, E. y James, F. A., III (Eds.). (2009). A companion to Peter Martyr Vermigli. Brill. [Se cita el capítulo de E. Campi (Campi 2009)].
Koch, E. (1968). Die Theologie der Confessio Helvetica Posterior. Neukirchener Verlag.
Locher, G. W. (1981). The Second Helvetic Confession. En Zwingli’s thought: New perspectives (pp. 288–302). Brill. https://doi.org/10.1163/9789004474819_017 (Trabajo original publicado en 1966 como «Zur Vierhundertjahrfeier des Zweiten Helvetischen Bekenntnisses», Kirchenblatt für die reformierte Schweiz, 122[15–16], 226–229, 242–245)
Louthan, H. y Murdock, G. (Eds.). (2015). A companion to the Reformation in Central Europe. Brill. [Se cita el capítulo de M. Ptaszyński (Ptaszyński 2015)].
McKim, D. K. y West, J. (2022). Heinrich Bullinger: An introduction to his life and theology (prólogo de E. Campi). Cascade Books.
Rohls, J. (1998). Reformed confessions: Theology from Zurich to Barmen (J. F. Hoffmeyer, Trad.). Westminster John Knox Press. (Trabajo original publicado en 1987)
Schaff, P. (1877). The creeds of Christendom, with a history and critical notes: Vol. 1. The history of creeds. Harper & Brothers.
Stephens, W. P. (2019). The theology of Heinrich Bullinger (J. West y J. Mock, Eds.). Vandenhoeck & Ruprecht.
Timmerman, D. (2015). Heinrich Bullinger on prophecy and the prophetic office (1523–1538). Vandenhoeck & Ruprecht.
Las citas de la confesión siguen la traducción de la edición de la Segunda Confesión Helvética de Catolicismo Reformado (2026), cuyos números entre corchetes remiten a sus párrafos; las demás son traducción propia.
Segunda Confesión Helvética
Henrique Bullinger · Zúrich, 1566. Traducción íntegra del latín, con esta introducción y notas. Tapa dura.
_____________________________________
Nilton Pardo escribió esta introducción para la edición de la Segunda Confesión Helvética de Catolicismo Reformado (2026). La imagen de la entrada lleva de fondo el retrato de Henrique Bullinger pintado por Hans Asper en 1550, de dominio público, vía Wikimedia Commons.
- 1Gordon 2004, 17; Locher 1981, 293; McKim y West 2022, cap. 1. El dicho, en Koch 1968, 431 y 453.
- 2Gordon 2004, 18 y 25; Stephens 2019, 15, 19 y 22; Campi 2016, 93; Locher 1981, 292; Schaff 1877, 390.
- 3Cartas: Timmerman 2015, 16, n. 27; Gordon 2004, 21; McKim y West 2022, prólogo de Campi. Inglaterra: Schaff 1877, 391-392 y 394, n. 2. Matrimonio: Timmerman 2015, 13; Campi 2016, 94.
- 41561 según la investigación del siglo XX (Koch 1968, 13; Dowey 2004, 60; Campi 2007); 1562 según el elenco de sus obras que hizo el propio Bullinger (Campi 2009, 112, n. 61), y así en Schaff 1877, 392.
- 5Dowey 2004, 60; Locher 1981, 292; Schaff 1877, 392. Primera Confesión Helvética: Campi 2016, 107; Schaff 1877, 389; George 1996, 219-220, que da veintiocho artículos.
- 6Locher 1981, 292; Schaff 1877, 392; Moser 2004, 213, por el Diario de Bullinger. La carta es a Ambrosio Blarer, del 10 de noviembre de 1564.
- 7Moser 2004, 213, n. 68; George 1996, 220; Campi 2016, 94. El prefacio: Koch 1968, 417; Locher 1981, 295; la cita, Prefacio [3].
- 8George 1996, 220; Locher 1981, 289-291; Campi 2007; Schaff 1877, 392-393; Koch 1968, 417.
- 9Locher 1981, 290 (la cita) y 291-292; Schaff 1877, 393; George 1996, 220.
- 10Schaff 1877, 393; Locher 1981, 293; Koch 1968, 439; Campi 2007; Genton 2021, 103, n. 38.
- 11Koch 1968, 93; George 1996, 221; Schaff 1877, 393. El Consenso: McKim y West 2022, cap. 9; Koch 1968, 432; Gordon 2004, 20 y 25.
- 12Dowey 2004, 61. Dowey hace empezar el tercer bloque en el cap. XVIII, aunque el XVII trata ya de la Iglesia.
- 13Portada de 1566, que no se reproduce en la edición de Catolicismo Reformado (Koch 1968, 439; RefBS, 453); Confesión, cap. XI [14].
- 14Locher 1981, 295; Schaff 1877, 395; Stephens 2019, 117, n. 99. La última cita, Confesión, cap. II [3].
- 15Stephens 2019, 186-187; Schaff 1877, 401-402; Confesión, cap. X [2] y [7].
- 16Confesión, cap. XXI [5], [7] y [10]; Stephens 2019, 156.
- 17Koch 1968, 435-436; Dowey 2004, 38 y 49; Stephens 2019, 218.
- 18Confesión, cap. XXIV [2]. La glosa es el sumario que precede a cap. I [2] (Locher 1981, 296; Gordon 2004, 126).
- 19Schaff 1877, 394-395; Gordon 2004, 21.
- 20Schaff 1877, 394; Koch 1968, 432-433 (Jacobs); George 1996, 220; Rohls 1998, 19; Ptaszyński 2015, 51 (Polonia; Schaff y George dan 1571 y 1578).
- 21Rohls 1998, 28. El cuarto centenario: Locher 1981, 288. El Book of Confessions: Campi 2016, 114.
- 22Locher 1981, 301. El lema, en la portada de 1566 (Koch 1968, 439; RefBS, 453).




